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lunes, 24 de junio de 2013

Las becas y el concepto del esfuerzo


Las becas y el concepto del esfuerzo

Hace ya bastantes años que tenemos que soportar el cansino discurso de los sectores más conservadores de este país sobre la cultura del esfuerzo. Ahora que esos sectores están en el gobierno de España, con Rajoy y Wert a la cabeza, nos empiezan a explicar su concepto del esfuerzo. El esfuerzo que tienen que hacer los alumnos para ir superando la carrera de obstáculos en la que quieren convertir al sistema educativo y el "esfuerzo" que está haciendo Wert, por encargo de Rajoy, para ir expulsando del sistema educativo a un sector importante del alumnado.

Durante este curso hemos asistido a recortes generalizados en las becas de transporte, comedor y libros de texto, recortes que han tenido una contestación clara de la inmensa mayoría de la sociedad. Ahora, como continuidad de la cruzada iniciada el curso pasado se le quiere dar otra vuelta de tuerca al sistema de becas en el que tanto habíamos conseguido avanzar en las últimas décadas. 

 He escuchado como en diferentes debates, los dirigentes del PP y algunos de sus tertulianos más aguerridos, indicaban que les parecía muy bien que para obtener una beca los alumnos se tenían que esforzar más, que era normal pedirles una nota más alta que a los demás porque para eso les estábamos pagando la beca entre todos.

Si damos por buenos los datos del Ministerio de Educación, con las actuales tasas universitarias sólo se paga el 20% del coste real de los estudios correspondientes. Es decir, el 80% restante se paga con los impuestos de todos los ciudadanos. Por lo tanto, si el coste total de un curso es de 5.000 euros y la tasa de matrícula son 1000, quiere decir que todos los estudiantes se benefician de una ayuda de 4.000 euros que pagamos entre todos y a los que tienen beca se les exime, además, de pagar los 1.000 euros de matrícula.
Pues bien, con la reforma del sistema de becas que quiere introducir el Gobierno de España, para seguir beneficiándose de la ayuda colectiva de 4.000 euros basta con sacar un 5, pero para acceder a la beca que supone no pagar una matrícula de 1.000 euros se les exige más nota, un 6,5, se les exige que se esfuercen más. Es decir, seguiremos pagando entre todos los 4.000 euros a los hijos de familias con muchos recursos económicos que saquen un 5, pero dejaremos de pagar los 1.000 a los hijos de familias que no pueden pagar los estudios de sus hijos por no haber sacado una nota superior.

Ya hemos visto este curso que el incremento de las tasas universitarias, acompañado de una reducción de las becas y un endurecimiento de los requisitos para tenerlas, está provocando que dejen de acceder a los estudios superiores los sectores sociales con menores medios económicos. Vamos a volver a la década de los 70 del siglo pasado, cuando sólo podían estudiar los hijos de familias acomodadas, saquen las notas que saquen y repitan las veces que quieran, y la minoría de hijos de las familias con más dificultades que consigan superar la carrera de obstáculos y se esfuercen lo que Rajoy y Wert decidan. Ese es su concepto del esfuerzo y de quienes tiene que practicarlo.

Pues bien, todo esto se lo han dicho a Wert y a Rajoy el Consejo Escolar del Estado, la mayoría de las Comunidades Autónomas y la Conferencia de Rectores. Cuando cada día hay más estudiantes que necesitan una ayuda económica para poder seguir estudiando, la política educativa del PP consiste en expulsarlos del sistema. Cuando necesitamos grupos más reducidos para atender mejor al conjunto del alumnado e incrementar el éxito escolar, se incrementa el número de alumnos por aula. Cuando necesitamos más profesores para redoblar los esfuerzos en las tutorías, en las actividades de refuerzo y profundización, se recorta el número de profesores en todos los niveles educativos. Cuando todo el mundo dice que para salir de la actual situación de crisis económica necesitamos cambiar nuestro modelo de crecimiento económico e invertir más en educación, en formación y en investigación, se recortan todas las partidas destinadas a estos fines.

Todos los estudios internacionales apuntan que las variables que más inciden en el rendimiento académico de los alumnos son el nivel de formación y el nivel socio-económico de sus padres. Precisamente por ello, las personas que nos creemos que la educación puede y debe ser un factor de movilidad y progreso social, le otorgamos un papel de primer orden en la compensación de las desigualdades de origen y en el fortalecimiento y la profundización de la cohesión social. Para ello es necesario que todo el alumnado reciba el apoyo que necesita desde los primeros años de escolaridad y que se cumpla un principio básico en una sociedad democráticamente avanzada: que nadie deje de estudiar por motivos económicos.

El debate de fondo sobre el sistema educativo que necesitamos está en la manera de entender las relaciones entre el sistema educativo y la sociedad, en las funciones que puede y debe cumplir la educación en una sociedad democrática avanzada. Unos, con sus políticas educativas, nos demuestran que defienden la teoría de la reproducción, que se reproduzca la situación social de origen de los alumnos, lo que la derecha llama el “orden natural de las cosas”. Otros, apostamos por conseguir que la educación juegue un papel de primer orden en la compensación de las desigualdades de origen y en el fortalecimiento y la profundización de la cohesión social. Esa es la gran diferencia.

sábado, 16 de marzo de 2013

EL PROFESORADO INTERINO (Publicado en el País 20.03.13)


EL PROFESORADO INTERINO

La enésima medida que ha adoptado la consellera de Educación de la Generalitat Valenciana para seguir deteriorando la imagen de la escuela pública le ha tocado esta vez al profesorado interino. Y lo ha hecho al mismo tiempo que su homóloga de la Comunidad de Madrid Lucía Figar.

Llevaban un tiempo diciendo que era fundamental reforzar la autoridad del profesorado y anunciando leyes que lo resolverían. Hubo profesores que se lo creyeron y pensaron que los problemas de convivencia en los centros se resuelven porque una ley diga que todos los alumnos serán muy obedientes con sus profesores.

Posteriormente, para justificar el incremento de horas lectivas, se acusó a los profesores de no ser solidarios con la situación económica del país, de trabajar muy poco y de tener un índice de absentismo laboral muy elevado. Es decir, los profesores son vagos y maleantes.

No contentos con esa forma de reforzar su autoridad ahora nos cuentan las barbaridades que ocurren en las oposiciones, lo poco que saben los candidatos y a continuación salen proponiendo que se cambie el orden de prelación de las listas de interinos. Es decir, además de vagos y maleantes los profesores interinos son ignorantes.

Así, de paso, se intenta trasladar a la opinión pública que las tasas del llamado fracaso escolar y del abandono escolar temprano son debidas a la mala preparación del profesorado, especialmente del profesorado interino. Supongo que, por el mismo razonamiento, deben pensar que el profesorado de la concertada es nefasto ya que tampoco ha superado una oposición.

Hace ahora un año, tanto la Comunidad Valenciana como la Comunidad de Madrid junto con la mayoría de las CCAA gobernadas por el PP se negaron a tramitar un decreto para regular un nuevo acceso a la función pública docente. Un decreto que pretendía establecer, como criterio fundamental de acceso, la superación de una fase práctica de dos años de duración desarrollada en los centros educativos. Una fase práctica en la que el profesorado de nuevo ingreso tuviera asignado un tutor experimentado, que tuviera sólo la mitad de la jornada lectiva para que en la otra mitad pudiera seguir completando su formación, asistiendo a clases de otros profesores y desarrollando otras tareas en el centro.

Considero que tenemos que seguir mejorando la formación inicial, que tenemos que mejorar el acceso a la función docente, tanto para impartir clase en un centro público como privado. Pero desde luego, no creo que la forma de hacerlo sea cambiar el orden de prelación en las listas de interinos de forma unilateral, rompiendo acuerdos firmados con los representantes del profesorado y organizando campañas de desprestigio del profesorado interino.

Lo que en estos momentos está mermando la calidad de la educación no es el orden de entrada de los interinos, sino el incremento del número de alumnos por aula, la reducción del número de profesores, la no cobertura de las bajas, la supresión de los programas de refuerzo, los recortes drásticos en las becas.

¿A qué viene ahora este interés repentino por favorecer la nota de la oposición frente a la experiencia docente? ¿Es casual que poco antes del proceso de matriculación se hayan lanzado las dos consejeras a esta campaña de desprestigio del profesorado interino de la educación pública?  ¿por qué no exigen también que el profesorado de la privada concertada haya aprobado el examen de la oposición para ser contratado?

Si quieren que hablemos en serio de una nueva forma de acceso, lo que tienen que hacer es cumplir primero con sus obligaciones. Dejen ya de aplicar recortes generalizados en la educación pública que van a provocar daños irreparables a varias promociones de alumnos, dejen ya de organizar campañas de desprestigio del profesorado y a partir de ahí podemos empezar a hablar de cómo seguir mejorando la formación inicial y permanente y la forma de acceso a la función docente.

lunes, 18 de febrero de 2013

Prioridades invertidas (publicado en "el País" 3.03.12)



La situación de la educación en la Comunidad Valenciana es manifiestamente mejorable. No podemos estar orgullosos de las cifras de fracaso y abandono escolar prematuro, ni de que haya promociones de alumnado que no han conocido unas instalaciones dignas en toda su escolaridad.